La ITV: plazos, revisión y motivos de rechazo
La Inspección Técnica de Vehículos es obligatoria, y la mayoría de los suspensos son evitables con quince minutos de comprobación previa.
La ITV es la inspección técnica periódica y obligatoria que verifica que un vehículo cumple los requisitos mínimos de seguridad, emisiones y conformidad con su ficha técnica. Circular con la ITV caducada o desfavorable es una infracción, y en caso de siniestro puede tener consecuencias añadidas frente al seguro.
Cada cuánto toca
La periodicidad depende del tipo de vehículo y de su antigüedad desde la primera matriculación. Para un turismo de uso particular, el esquema general es:
- Los primeros años desde la matriculación, exento.
- A partir de ese momento y hasta cierta antigüedad, inspección bienal.
- Superada una determinada antigüedad, la inspección pasa a ser anual.
Las furgonetas y vehículos de mercancías ligeros, los taxis y vehículos de alquiler, los vehículos de transporte de personas y los vehículos históricos tienen calendarios propios y, en general, más exigentes. Compruebe siempre la fecha exacta que figura en su tarjeta ITV, y tenga en cuenta que la normativa se actualiza: consulte la información oficial vigente antes de asumir un plazo.
Qué se inspecciona
- Identificación: matrículas, número de bastidor y correspondencia con la ficha técnica. Cualquier reforma no homologada e inscrita es motivo de rechazo.
- Alumbrado y señalización: todas las luces, su color, su intensidad y el reglaje de altura de los faros.
- Emisiones: gases de escape en gasolina, opacidad en diésel.
- Frenos: eficacia total, desequilibrio entre ruedas del mismo eje y freno de estacionamiento, medidos en banco.
- Ejes, ruedas y suspensión: estado de neumáticos, profundidad de dibujo, amortiguación, rótulas y silentblocks.
- Dirección: holguras y estado.
- Chasis y carrocería: corrosión estructural, elementos salientes o cortantes.
- Visibilidad: parabrisas (fisuras en el campo de visión del conductor), limpiaparabrisas, retrovisores, tintados no homologados.
- Otros: cinturones y anclajes, claxon, fugas de fluidos, escape.
Motivos de rechazo más frecuentes y cómo evitarlos
La mayoría de los suspensos no se deben a averías graves, sino a detalles que cualquiera puede comprobar en el aparcamiento de su casa:
- Luces. Es, año tras año, la causa más repetida. Una bombilla fundida, un piloto de freno que no enciende, un intermitente que parpadea rápido o unos faros mal reglados. Pídale a alguien que le confirme desde fuera que todas funcionan, incluida la tercera luz de freno y la de marcha atrás.
- Emisiones. Un motor mal mantenido contamina más. Acuda con el motor caliente, con el filtro de aire en buen estado, el aceite en plazo y, si es diésel, después de un trayecto que haya permitido regenerar el filtro de partículas. Si el testigo del motor está encendido, resuélvalo antes: es rechazo.
- Neumáticos. Profundidad por debajo del mínimo legal de 1,6 mm, desgaste irregular, cortes o deformaciones en el flanco, o medidas que no coinciden con la ficha técnica. Detalles en neumáticos.
- Frenos. Desequilibrio entre las ruedas de un mismo eje —frecuente por pinzas agarrotadas— o freno de mano flojo. Vea suspensión y frenos.
- Parabrisas. Una fisura en la zona de barrido del lado del conductor no pasa.
- Holguras en la dirección y suspensión. Rótulas y bieletas gastadas.
- Fugas. Goteos visibles de aceite, refrigerante o líquido de frenos.
- Reformas no homologadas. Llantas fuera de ficha, suspensiones modificadas, escapes no homologados, tintados en las lunas delanteras, portabicicletas fijos sin documentar.
- Testigos encendidos en el cuadro (airbag, ABS, motor).
Un repaso de veinte minutos antes de acudir —luces, presiones, dibujo, niveles, escobillas, testigos— evita la mayor parte de los suspensos y el coste de una segunda inspección.
Qué pasa si no la pasa
Los resultados posibles son favorable, desfavorable y negativo.
- Desfavorable: hay defectos graves. Dispone de un plazo, contado desde la inspección, para subsanarlos y volver. Durante ese plazo solo puede circular para ir al taller o a la estación ITV. Si vuelve dentro del plazo a la misma estación, normalmente solo se revisan los defectos señalados y la tasa es reducida.
- Negativo: defectos muy graves que hacen peligroso circular. El vehículo debe abandonar la estación en grúa.
- Si se agota el plazo sin subsanar, hay que repetir la inspección completa y pagar la tasa íntegra.
También conviene recordar que los defectos leves permiten pasar la inspección, pero quedan anotados: son un aviso para el próximo mantenimiento, no una autorización a ignorarlos.
Antes de ir
- Lleve el permiso de circulación y la tarjeta ITV.
- Vacíe el maletero para que puedan acceder a la rueda de repuesto.
- Acuda con el depósito y el motor en condiciones normales de uso, no en frío absoluto.
- Revise que el kit de emergencia reglamentario esté a bordo.
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Aviso: guía informativa independiente; no somos un taller ni una estación ITV. La normativa puede cambiar: consulte siempre la información oficial vigente.